Cuando los gamones se crujían el día de San Isidro

Texto: Fernando Sígler Silvera.

En el marco de las V Jornadas sobre patrimonio histórico y etnológico de la Sierra de Cádiz que celebró la UNED en El Bosque los pasados días 13 y 14 de noviembre, el etnobotánico Jesús Vilches Arenas presentó las líneas generales del trabajo de investigación que desarrolla un grupo interdisciplinar para contribuir a la declaración de la crujida de gamones de Ubrique como Bien de Interés Cultural que tramitará el Ayuntamiento. La comunicación que presentó se tituló «La crujía –crujida– de gamones de Ubrique: etnobotánica y conexiones con el arco mediterráneo». Este grupo está integrado, además de por Jesús Vilches Arenas, por la antropóloga Cristina Isla Palma, el naturalista Manuel Canto Pérez y quien firma esta artículo, como historiador.
A propósito de esta iniciativa recuperamos un testimonio periodístico de hace casi 95 años en el que se relacionaba la crujida de gamones con una ofrenda al patrón de los agricultores, San Isidro Labrador, el 15 de mayo. Un visitante arcense dio cuenta de lo que vivió en Ubrique esa festividad del año 1927. «Por doquier dirigimos nuestros pasos, nos sorprende el mismo espectáculo. Grandes hogueras en derredor, de las cuales bullen en alegre algazara un sinnúmero de hombres, mujeres y niños, pero no es esto lo que nos pone algo excitados, sino las repetidas detonaciones, que no podemos precisar de dónde parten». Así presentaba el escenario el articulista, que firmaba como «Arcos», en su crónica aparecida el 27 de mayo de ese año en Diario de Arcos y su partido(1).
Para subrayar lo sorprendente de esta práctica, el columnista había iniciado su escrito de manera irónica haciendo ver que lo que estaba a punto de descubrir era algo que distaba de la imagen que se había hecho de Ubrique como «pueblo acogedor y hospitalario». Así, decía: «Ahora estamos completamente sobrecogidos y a medida que transcurren los minutos se va apoderando de nosotros un terror indefinible». Ese «miedo» lo disipó así: «Por fin, más tranquilos, nos acercamos y descubrimos el origen de todo esto». Y lo que descubrió fue la crujida de gamones, pero no del 3 de mayo, sino del día 15: «El día 15 de mayo, San Isidro Labrador, y como ofrenda a este patrón de los agricultores, hacen estas hogueras, y con unas plantas que dicen aquí “gamones”, una vez caldeadas por el fuego, dan con ellos un fuerte golpe en el suelo, y producen las detonaciones».

Recorte del artículo de Diario de Arcos.
Recorte del artículo de Diario de Arcos.

El artículista enriqueció su conocimiento del refranero con su visita a Ubrique, al relacionarse esta celebración con el augurio de buena recolección si la ejecución de la práctica de crujir resultaba exitosa. Así, escribió: «La fiesta de las candelas se funda en el refrán “Año de gamones, año de montones”, o sea que cuando en este tiempo el “gamón” está verde y granado, al caldearlo y dar el golpe produce un fuerte estallido, y esto anuncia un buen año de cosecha. Por el contrario, cuando está seco, no surte este efecto, y la cosecha se presentará mala».
Como colofón, el articulista concluía que la experiencia de 1927 había sido propiciatoria: «Este año han crugido (sic) con estruendo. Buen año de recolección, que bien se ha reflejado en la alegría de los labradores de aquí».

Nota:
1. «¿Dónde estamos?», por Arcos, en Diario de Arcos y su partido, n.º 202, 27 de mayo de 1927, pág 2.

Celebración de la fiesta de la crujida de gamones en Ubrique. (Foto: JUANDE)
Celebración de la fiesta de la crujida de gamones en Ubrique. (Foto: JUANDE)


 

Compartir esto ahora:
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad