Mejoras (I), por Casiano López

CUADERNO DE APUNTES
Casiano López Pacheco

Ahora que ha transcurrido un año más de la Feria y Fiestas de Ubrique, con su chaparrón tradicional inclusive, y la Virgen de los Remedios ha retornado a su casa del Convento, se pone con este acto simbólico y especial punto y final a los ritos circulares con que se cierra de nuevo el largo y caluroso estío. Un verano tranquilo y monótono que se transforma en un septiembre efervescente y lúdico, pleno de festejos y actividades con que el extraordinario pueblo de Ubrique da sobradas muestras de la interesante vida que bulle por sus venas. Porque septiembre es el mes de la PINTURA por excelencia, sin la más mínima discusión. Confluyen, casi se agolpan en una veintena de días contados, la exposición que se celebra en el Callejón del Norte “Arte para todos”, que ya va por su VI edición, aumentando el número y la calidad de sus participantes.

A ello se le suma el Concurso de pintura al Aire Libre , convocado entre el Ayuntamiento y el mecenazgo de varios patrocinadores, que asumió el espíritu y el testigo del que fue su primer organizador y alma mater, Cristobal Ríos, en las IV Esquinas, para que éste no despareciera. Como se ha podido comprobar este año, por el número de participantes y la calidad de algunas obras, sigue gozando de buena salud, aunque nunca llueva a gusto de todos-as cuando el Jurado hace público su dictamen, siempre controvertido por muy especialistas y doctos en la materia que sean.
Pero la guinda de este esplendor pictórico recae en el Certamen Andaluz de Pintura, que también convoca el Área de Cultura del Ayuntamiento. Y aquí es donde voy a detenerme un poco, porque es necesario plantear una serie de reformas, que creo -a título personal- ha llegado el momento de acometer.
Desde los tiempos –parecen ya arcaicos o remotos- de las primeras ediciones de este concurso, que entonces era de carácter Regional, y que nace a la par que da sus primeros pasos la Asociación de Amigos del Arte de Ubrique –grupo de amigos que se reúnen con el único afán de disfrutar y difundir el mundo de la pintura, potenciándola en sus diferentes manifestaciones y variantes, ha llovido mucho y ocurrido muchas cosas también.
El primer rasgo importante fue que la participación era espectacular. Desde los más pequeños (una forma de potenciar la cantera) a los más grandes (aficionados o profesionales) todas las obras presentadas, incluso en 3 filas o sobre caballetes, en el Salón de Actos antiguo de la Escuela Redonda, se exponían. Y no se quedaba nadie fuera. Y el nivel crecía año por año. De ahí la increíble cantidad de licenciados en Bellas Artes que distingue a Ubrique entre tantas localidades. Nada nace por azar ni por generación espontánea.
Con el paso de los años y la huella de los diferentes gobiernos municipales, se mejoraron ciertos aspectos y se empeoraron otros. Después de tener una Sala de Exposiciones en la Casa de la Cultura, ésta terminó perdiéndose y nunca se pensó en serio en habilitar, crear o construir un nuevo espacio expositivo que diera satisfacción a tanta demanda justificada. Lo que vino después fueron parches y remiendos.
Incluso se separaron las categorías -la Regional, ahora Andaluz, y la Local- con distintas fechas cada una, dejando desaparecer los apartados Infantil o Juvenil -mala cosa si se piensa en el futuro-.
Continuará….