Juan Chacón Coronil. Homenaje a la actividad artesanal ubriqueña

Juan Chacón Coronil

Juan Chacón Coronil

Por Pedro Bohórquez
Juan Chacón Coronil pertenece a una generación de artistas ubriqueños que, allá por las postrimerías de didactura de Franco, creyó en el sueño del influjo benéfico del artista en la sociedad, y contribuyó junto con otros (Pastor, Agüera, Mancilla, López Salas…) a la creación de los Amigos del Arte, iniciativa catalizadora de la afición pictórica en la localidad e impulsora de futuras vocaciones jóvenes, y cuya autoridad colectiva como voz contra tanto abandono, a la vista, del patrimonio arquitectónico y paisajístico se echa en falta desde hace unos años.
Juan Chacón Coronil expuso en Ubrique de diciembre de 2001 a enero de 2002 una muestra de cuarenta obras (39 dibujos de 48 x 40 y un óleo de grandes dimensiones), realizadas a lápiz en torno a un motivo que les presta unidad, el “banquillo”, el tradicional banquillo de trabajo donde el marroquinero se sienta para realizar su trabajo. De esta forma, Juan Chacón, que reconoce el antecedente que en la dignificación de este humilde enser el maestro Agüera representa, ha querido rendir homenaje a la actividad artesanal ubriqueña.

Sillas. Dibujo de Juan Chacón Coronil

Sillas. Dibujo de Juan Chacón Coronil

Así como José Antonio Rodríguez Agüera, maestro de pintores ubriqueños, ha convertido en objeto de atención artística al humilde banquillo, Juan Chacón Coronil lo ha utilizado como centro de sus composiciones que, además de un homenaje a la marroquinería, en conjunto, constituyen, un recorrido por la memoria de muchos años de su personal dedicación a la artesanía y por sus inquietudes culturales y artísticas. Late en los bodegones de Juan Chacón Coronil no solo la pasión por la pintura -y algunos de sus cuadros son explícito homenaje a ella-, sino fervor y respeto también por otras bellas artes, la literatura y la música, y por los humildes objetos y herramientas que acompañan al artesano en su quehacer cotidiano -un  búcaro, la patacabra, una vieja radio…- o que embellecían el interior de los hogares sencillos. Hay en los bodegones de Juan Chacón amor por las cosas humildes y esenciales, y demuestra en sus dibujos que ha sabido mirarlas revestidas de la carga simbólica con que muchas de éstas son susceptible de mostrársenos. Cada cuadro -nos explicó el artista- pretende explotar esas posibilidades simbólicas de las cosas, ha querido transmitirnos una idea que los títulos de que se acompañan las obras no pretende abarcar más bien sugerirla y dar vuelo a la imaginación del espectador.
Hay también en los dibujos de Juan Chacón preocupación por la composición, y en este sentido aprovecha las posibilidades que las sombras de los objetos ofrecen al dibujante.

Sillas. Dibujo de Juan Chacón Coronil

Sillas. Dibujo de Juan Chacón Coronil

La últimas exposiciones de Juan Chacón datan de la primeros años de la década de los noventa. En el 91 realizó una muestra de pirograbado y un par de años más tarde una de óleos. Su afición a la pìntura y al dibujo se remonta a la tierna infancia. Su formación es autodidacta y su dedicación al arte como aficionado se alternó hasta 1985 con su trabajo como marroquinero. Como pintor ha cultivado casi todos los géneros: el paisaje, el bodegón, el retrarto. Le ha gustado experimentar técnicas nuevos y, en este sentido, recuerda una exposición que presentó hace unos años de pintura sobre corcho. Su vocación artística no se ha limitado a la pintura. La pasión por la música que lo ha acompañado a lo largo de su vida ha facilitado que hace unos años se pusiera a estudiar música y a tocar el clarinete, toda una demostración de que cuando a alguien lo asiste el amor al arte nunca es tarde para dar cumplimiento a antiguos sueños.

Sillas. Dibujo de Juan Chacón Coronil

Sillas. Dibujo de Juan Chacón Coronil