Cientos de millones, despilfarrados en medicamentos (II)

Por Antonio Rodríguez Carrión
(Observatorio de Salud Especialistas ¡Ya!)
Junio de 2011

2ª parte: causas y soluciones

Introducción
El gasto en medicamentos es uno de los principales problemas económicos que ahoga a todas la Comunidades Autonómicas españolas, hasta tal punto que pone en peligro muchos de los logros conseguidos en asistencia sanitaria. Sin embargo, hay una buena noticia: existe una muy importante capacidad de mejora sobre la que se debe trabajar sin esperar un segundo.

1.- Prescripción por principio activo
En el año 2010, Andalucía se mantuvo a la cabeza de todas las Comunidades Autónomas con un 83 % de prescripción por principio activo, lo que le ha supuesto un ahorro de 118 millones de euros. En el mismo año, la prescripción por principio activo en la Comunidad Autónoma de Canarias fue del 28%. Si los médicos canarios hubiesen recetado por principio activo todos aquellos medicamentos de los que se dispone de genérico, en 2.010 la Comunidad Canaria hubiese tenido un ahorro en medicamentos de 55.000 euros por facultativo, es decir, un total 81 millones de euros (con este dinero se pueden crear 750 plazas de médicos y 750 plazas de enfermeros).
El Plan PRODOE de la Comunidad Canaria permitirá que todos aquellos médicos que se adhieran a este plan puedan cambiar en un solo acto la medicación vigente y sustituible de todos los pacientes de su cupo a principio activo. Esta medida irá acompañada de información específica para el usuario y de un respaldo escrito de la Consejería de Sanidad. (http://www2.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/content/8f8ceb40-70c5-11e0-83cb-ed3ed4273248/bolcan_abril_2011_Med_URGENTES.pdf)
Comentario: cientos de millones de euros anuales se pueden ahorrar cada año simplemente si todos los médicos españoles recetan por principio activo.
Los medicamentos “genéricos” son aquellos cuyo nombre es igual al principio activo del medicamento seguido del nombre del laboratorio y la sigla EFG (Ejemplo: Ibuprofeno Normon EFG, Ibuprofeno Ratiopharm EFG). Los genéricos son más baratos que los medicamentos “de marca” porque sus fabricantes no tienen que gastar dinero en la investigación ni en el desarrollo del medicamento, ni tienen gasto en publicidad y promoción comercial, pues estos productos se conocen por su nombre genérico. Además los genéricos evitan al paciente la confusión que puede originarse cuando un mismo medicamento se le presenta con diferentes “marcas” (Ejemplo: Espedifen® y Neobrufen® son nombres “de marca” de un mismo principio activo, el ibuprofeno).
El Ministerio de Sanidad garantiza que los medicamentos genéricos autorizados en España cumplen los criterios de bioequivalencia con el medicamento de referencia, lo que significa que tienen el mismo principio activo en cantidad y calidad, la misma eficacia y seguridad y por tanto son intercambiables. Así mismo, la OMS, la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento y la Organización Médica Colegial de España recomiendan la prescripción por principio activo en lugar de por marcas (World Health Organization. International Non PropietaryNames. http://www.who.int/medicines/services/inn/en/; LEY 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Disponible en URL: http://www.boe.es/boe/dias/2006/07/27/pdfs/A28122-28165.pdf; OMC. Documento de la Comisión Central de Deontología de25 de febrero de 2011).

2.- Acúmulo de medicamentos
En el artículo anterior se mostraba cómo centenares de toneladas de medicamentos, sin siquiera abrir el envase, se depositan anualmente en los puntos SIGRE de las farmacias españolas para ser posteriormente destruidos, sin posibilidad alguna de ser enviados a otros países. Este acumulo de medicamentos en las casas es debido, por una parte, a que el contenido de los envases está diseñado desde intereses industriales y de mercado en lugar de considerar las necesidades de cada enfermo; y por otra, a la ausencia de un programa eficaz de Educación para la Salud en el que uno de sus puntos básicos sea concienciar a los ciudadanos cómo el despilfarro en medicamentos condiciona la inversión en otros capítulos de la sanidad.
Un estudio ha mostrado cómo sólo el 30% de los mayores de 65 años que toman 8 o más medicamentos son capaces de recordar las instrucciones sobre su administración, y sólo el 20% de estos reconoce tomarlos adecuadamente. El acúmulo y el despilfarro están servidos.
Comentario: el que la farmacia pueda dispensar, en la medida de lo posible, sólo la cantidad necesaria del fármaco prescrito por el médico, tal como se viene haciendo en el Reino Unido desde hace ya muchos años, evitaría que gran parte de la medicación quede sobrante. Así mismo es fundamental informar al paciente que sólo retire de la farmacia la medicación que vaya necesitando, sin acumular. Los medicamentos acumulados deben ser llevados a la consulta médica para informarse si se deben tomar y cómo hacerlo, mientras que a la farmacia se llevan los caducados.

3.- Medicamentos VINES
Existe un grupo de medicamentos llamados “VINE” (Valor Intrínseco Nulo o Escaso) cuya autorización de comercialización por las autoridades sanitarias españolas causa asombro entre profesionales y pacientes: si un medicamento es de valor “escaso o nulo”, ¿qué razones hay para su autorización con cargo a la Seguridad Social? ¿Qué dirección de cualquier empresa privada autoriza la posibilidad de comprar productos de valor “escaso o nulo”?.

4.- Medicamentos para pequeñas dolencia
Los medicamentos destinados a los conocidos como “males menores”, como son las molestias gástricas, los dolores leves o los estados febriles leves (resfriados), determinan un gasto enorme pues, como afirma la portavoz de la sección colegial de Atención Primaria del Colegio Oficial de Médicos de Córdoba, Carmen Arias, “estos medicamentos en muchas ocasiones son demandados por los propios pacientes por el simple hecho de tenerlos en casa y muchos acaban en un cajón y sin uso”.

5.- Masificación y burocracia en las consultas
Éste es el gran fermento del derroche en medicamentos (y también del gran despilfarro en otras parcelas de las consultas en Asistencia Primaria). La falta de tiempo por el exceso de pacientes que tienen los cupos médicos impide a éstos el control de la medicación así como impartir una educación sanitaria que evite asistencias innecesarias (resfriado común, pequeñas molestias digestivas, simples picaduras de mosquito, molestias crónicas ya correctamente tratadas, etc.).
Hay gestores sanitarios que se creen buenos “ahorradores” porque recortan en contratar médicos aunque sea a expensas de masificar las consultas. La verdad es que lo único que demuestran es su ineptitud, pues esa medida lo único que conlleva es una “medicina defensiva“, lo cual implica un aumento del gasto sanitario por deficiente calidad en la prescripción, por aumento de las pruebas complementarias (análisis, radiografías, etc.) y por aumento de las derivaciones a especialistas, sin olvidar que rápidamente el médico pasa a estar “quemado” (http://www.especialistasya.com/plataforma/cara-oculta-sanidad/489-la-cara-oculta-de-la-sanidad-andaluza.html ). Todo lo anterior se acentúa con la creciente inestabilidad laboral por contratos basura y por falta de concursos de traslado y oposiciones, lo cual determina que muchos cupos tengan cambio de médico cada poco tiempo, lo que a su vez implica la destrucción de la básica “relación médico-enfermo” que es núcleo en el que se sustenta una atención sanitaria humana y de calidad.
¿Cómo es posible que considera a un gestor sanitario como “competente” cuando impone consultas médicas a razón de una cita cada 5 minutos, con burocracia insostenible y creciente, y pretender un control óptimo del gasto farmacéutico?.

6.- Adherencia a las guías farmacoterapéuticas basadas en la evidencia
Otro importante factor de despilfarro en medicamentos lo constituye el efecto sustitución, el cual consiste en una estrategia comercial de algunos laboratorios cuando algún medicamento baja de precio: sacan al mercado otro fármaco con las mismas indicaciones y eficacia pero más caro, y que en la mayoría de las ocasiones no figura como de elección en las guías de práctica clínica basadas en la evidencia.
Mientras la industria farmacéutica promociona las bondades de sus productos con bombardeo continuo de información y con frecuentes visitas a los médicos, los gestores de nuestra sanidad pública se contentan con enviar un boletín terapéutico quincenal o mensual diciendo siempre que casi ningún nuevo fármaco aporta ventajas sobre lo ya existente, que hay que hacer menos recetas, y que hay que recetar los medicamentos del “Índice Sintético de Calidad” elaborado por la Consejería si al final de año se quiere cobrar un buen pellizco en “Productividad” para compensar la crisis económica que afecta a los sueldos. No hacen falta comentarios.

7.- Medicalización de las consultas
La pésima organización sanitaria que supone dar citas cada 5 minutos determina que el médico carezca de tiempo para hacer educación para la salud, lo cual hace que las consultas terminen en muchas ocasiones con un fármaco para cada síntoma, por banal que éste sea.

Resumen
Cientos de millones de euros se despilfarran en medicamentos y la Administración Sanitaria tiene un gran campo de mejora para evitarlo. Hay unas medidas básicas que pueden dar un cambio brusco a esta situación:

  1. Orden de Precios de Referencias: ésta es una magnífica medida de optimización del gasto farmacéutico que hay que continuar potenciando.
  2. Supresión de medicamentos VINE con cargo a la Seguridad Social.
  3. Prescribir por principio activo: muchos profesionales sanitarios (médicos, enfermeros) y población general aún creen a pie juntillas que muchos fármacos genéricos son de inferior calidad a los de marca. Las Unidades de Farmacia de las Consejerías de Salud tienen la gran responsabilidad de informar a profesionales y pacientes, con avales científicos irrefutables, la igualdad absoluta entre medicamentos genéricos y medicamentos “de marca”, así como informar de los “medicamentos de sustitución” utilizados por la industria farmacéutica. Esta labor de las Unidades de Farmacia no debe ser únicamente mediante el envío de enfarragosa información escrita que muchas veces confunden más que aclaran, sino “dando la cara” en los medios de comunicación (radio, prensa escrita y televisión), y con frecuentes sesiones clínicas profesionales y reuniones con los pacientes hasta que todo quede aclarado y bien aclarado.
  4. Suprimir la financiación de los medicamentos para “males menores” (paracetamol, ibuprofeno, antiácidos, etc.), pues actualmente gran parte de ellos se obtienen, se acumulan y luego caducan en los botiquines caseros, en donde se guardan “por si acaso me hace falta”. Todo el mundo acepta que, salvo excepciones, audífonos, gafas, prótesis dentarias y gran parte de productos dermatológicos no estén financiadas por la Seguridad Social. No sería quiebro económico para nadie que un fármaco que cuesta menos de 3 euros el envase, y que en gran parte de las ocasiones llega a caducar por falta de utilización, deje de estar financiado por la Seguridad Social.
  5. Dar tiempo suficiente a los médicos para que puedan controlar la lista de medicamentos de los pacientes crónicos evitando que terminen en la basura o en los puntos SIGRE; y tiempo para realizar Educación para la Salud que permita inducir hábitos saludables en vez de medicalizar la consulta, pues ésta es la principal causa del continuo aumento en el número de recetas que se realizan. Además, un tiempo suficiente permitiría una óptima adherencia a las guías farmacoterapéuticas.
  6. Disminuir drásticamente la burocracia, destituir a los gestores “ahorradores” incompetentes, y aumentar las plantilla de “trabajadores de a pie” (médicos, enfermeros, auxiliares clínicos, etc.) son medidas indispensables e inaplazables para reducir el inasumible despilfarro sanitario español actualmente existente.

“hay DEMASIADOS jefes y DEMASIADOS pocos indios”
¡La realidad es dura, pero es la realidad!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *