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Martes, 20 de abril de 2010
La cartera más grande del mundo
Por Miguel López Salas
Sería a comienzos de verano cuando recibo una llamada de Empiel para proponerme que si aceptaba el reto de confeccionar una cartera gigante para hacer un récord Guiness.
¿Y esto para qué?
Es una forma de llamar la atención, una publicidad y sobre todo, está por detrás la posibilidad de conseguir la Denominación de Origen de nuestra Industria de la Piel.
Con estas premisas nos reunimos Esteban González Calle, Montse y yo.
Nos enteramos de algunas cosas técnicas del Guiness, a tener en cuenta, fechas y demás.
Quedamos para otra reunión donde llevaríamos bocetos para la cartera. En esta reunión
llevé varios tipos de carteras y algunos bocetos. Además de un boceto de artilugio para mantener la cartera en pie por si necesitaba ayuda. Esto por no contar con un ingeniero de cálculo de estructuras (bromeo).
Estudiamos entre los tres cual se ajustaba a cada exigencia de la normativa Guiness y decidimos, el diseño y tamaño a desarrollar. También plazos de trabajo, poniéndonos como fecha tope Navidad para tener todo el material necesario, disponible para la fabricación. [Sigue]
Mientras tanto hacer los patrones a escala pero multiplicados por 20 veces.
Y la formación del equipo de currantes, cosa que fue llamarlos, decirles de lo que se trataba y todos y cada uno aceptaron a la primera y sin dudar. Quedando el siguiente equipo: Remedios Orellana Avelino (costuras), José Pérez Guerrero (jubilado), Francisco Moreno Rodríguez (jubilado), Juan Gallego Valle (parado), Federico López Salas (en activo), Juan Antonio Villagrán (estecas y parado), Vicente Domínguez Gómez de “Rebajes Gómez”, José Benítez Ríos (fabricante), José Edelmiro Baena Clemente (jubilado y suplente costura ) Juan Gómez Corrales (activo), Esteban González Calle (patrones) y Miguel López Salas (jubilado y coordinador del trabajo). Y otro tanto de buenos oficiales en cartera por si había que poner relevos.
Al principio me vi implicado en la gestión de búsqueda, pero llegó un momento que por la mañana estaba todo el tiempo buscando cosas, y por la tarde trabajábamos de 3 a 8, con lo cual no me daba tiempo ni de escribir, ni de pintar. Y corté porque Empiel tiene personal capacitado y suficiente para hacer dicho trabajo.
Tuvimos dos reuniones posteriores una con la ejecutiva de Empiel y la otra con representantes de todos los sectores implicados en nuestra Industria, donde presentamos el diseño de la cartera y un prototipo hecho por Esteban González al que se le hizo una rectificación en el centro del plato, para hacerlo en cinco partes en vez de cuatro y así evitar la costura del centro, porque podía crear problemas.
Después de Navidad fue cuando se consiguieron las pieles, y todo lo imprescindible para el comienzo, aunque ya habíamos hecho previamente algunas pruebas de costura y materiales a forma de hilos, para ir adelantando algunas cosas, también de refuerzos para los platos, adhesivos, etc.
Tuvimos en este apartado problemas para encontrar por ejemplo, una redecilla o talco para ovalo y portalón. Por el tamaño anormal del los mismos. Igualmente para los refuerzos del plato que nos tuvieron que traer una chapas de aluminio de un grosor muy superior al que suelen utilizar en carpintería metálica.
Una vez que contamos con las pieles negras (las grises tardaron algo más), como a mediados de enero, Esteban y yo nos pusimos a cortar lo que iba en negro: plato, vivos y algunas piezas del interior, ayudados del ingenio para salvar los obstáculos que se iban presentando por tratarse de piezas de enormes proporciones, y no contar con todos los moldes. Cosa muy frecuente haciendo prototipos, es cortar los mínimos y si se aprueba ya se cortan todos para hacer “las tareas”.
Días después llegaron las pieles grises y avisé solo a José Pérez para cortarlas entre los dos, por no ser trabajo para más personas. Comenzamos a continuación la fabricación.
Los jubilados José Pérez, Francisco Moreno, los parados Remedio Orellana y Juan Gallego y yo, por razones obvias, hemos podido dedicar más tiempo. Los demás en activo han tenido menos oportunidad de trabajar, porque cuando a veces salían de sus empresas, nosotros y ya habíamos dejado de trabajar antes. Y los sábados que también se contaba con trabajar, no hizo falta ir ninguno. Pero en general todos han aportado lo mejor de cada uno.
Hemos hecho un trabajo de equipo, donde se tomaban las decisiones por mayoría y donde había la suficiente nobleza y elasticidad, para cambiar, rectificar o reconocer que los demás llevaban razón, o era la opción mejor, y por esto se cambiaba sobre la marcha, en ocasiones. Y a veces se podía hacer las tres opciones a la vez, por no ser incompatibles entre si. Como el cambio del portalón al centro en vez de ir cogido al plato, como estaba en origen.
La intuición y determinación de Francisco Moreno, constancia reflexiva de José Pérez o el sentido del humor de Juan Gallego, y otras aportaciones de los demás nos hacían superar obstáculos. Y un ambiente positivo, de buen rollo.
A veces hubo que recurrir al enfriamiento de cuestiones a discutir y siempre se llegaba al consenso. Hay que tener en cuenta que cada maestrillo tiene su librillo y habíamos cuatro patronistas, que a su vez también jefes de taller, cada uno con su personalidad y acostumbrados a resolver problemas sobre la marcha, Esto imprime carácter.
Incluso hubo un par de ocasiones que tuvimos que parar por unos días a falta de materiales y gestiones que necesitábamos para seguir.
Como tener que esperar al que grabaría el proceso de fabricación, Rafa Maza Cózar, un joven profesional que se implicó tanto en el trabajo que más de una vez dejó la cámara en fijo y ayudo a determinadas faenas.
Estoy esperando ver en qué queda la cantidad ingente de horas de grabación para reducirlos a pocos minutos. Aunque le quedará un buen número de imágenes de todo el proceso y la amistad de los que estábamos allí.
Hora a hora día tras día, dificultad tras dificultad la “cosa” fue tomando forma hasta que llegamos al arrematado y presentación de nuestro trabajo terminado y depositado en el local cedido por el Ayuntamiento.
Ajustados todas las horas de todos los que trabajamos da un total de 215 horas de confección y costura, sin contar las de Rebajes Gómez, ni las de patronaje de Esteban González.
Si hacemos una simple división nos damos cuenta, que 6 personas a una jornada de 40 horas, en menos de una semana, hubiese estado terminada la cartera, si previamente todos los refuerzos y demás zarandajas se hubiesen sabido y tenido de antemano. O sea que tampoco es tanto.
También reconocer el trabajo a Benjamín Castellano que una vez que comprendió la necesidad de dar respuesta sobre la marcha a las necesidades, ha sido un “buscador de cosas imprevistas” magnifico.
Agradezco a las siguientes personas y/o empresas su colaboración en: Paco Chacón en los forros del plato, que luego cambiamos y se ofreció a aportar lo que fuera. Carlos Naranjo que desde primera hora ofreció una variedad de refuerzos para los platos. A Rafael Jiménez Millán que viendo que no podía servirnos sus talcos, por el tamaño, me envió a una ferretería, para que nos dieran los plásticos que hicieran falta, a su cargo. A José Domínguez Piñero, que nos dejó una regla milimetrada de gran tamaño, los plásticos para los “talcos” (que no tenían en la ferretería) y un par de brocas, de un material especial para el Airbus. Diego Fernández Carrasco por unas tiras metálicas de refuerzo para el interior y brocas para los agujeros de costura a mano del interior. A las hermanas Francisca y Pilar Morales Medinilla por sus consejos sobre costura al plus. A José Benítez Ríos, por el préstamo de regla y escuadra de gran tamaño. Al ayuntamiento por el local cedido y a los Hermanos Mateo Coronil por la enorme aportación de las pieles, que ha sido muy generosa.
Hay otras aportaciones que al haberlas gestionado sólo personas de Empiel, las desconozco y ellos darán la información.
Al término de la cartera vimos que necesitaría alguna ayuda y entonces José Benítez habló de una especie de cantonera que la sujetara de pie, Francisco Moreno llevó al día siguiente otro boceto que mejoraba el mió, inicial sobre el “artilugio” y José Pérez aportó otra idea y enfrascados en la discusión llega el alcalde Javier Cabezas y nos encontramos con un “técnico de cálculos de estructuras” y la verdad que dio varias orientaciones para hacer posible el soporte que ayude a la cartera. Y hasta ahí puedo contar.
Aún queda el traslado de la cartera y presentación que queremos hacerla nosotros por habérnoslo propuesto Empiel y además por ser lo más lógico, porque la cartera pesa lo suyo y nosotros estamos acostumbrados a moverla
Solo resaltar que por el camino han quedado varias cosas propuestas desde el principio, como en todo proyecto que se aspira a lo máximo, pero la realidad a veces nos desborda.
Y que ojalá esto sirva en alguna medida para ayudar a levantar la maltrecha economía de nuestro pueblo.
Ha sido una gozada haber estado al frente de este trabajo y haber contado con el grupo de voluntarios de magnifica preparación cada uno en su campo y como trabajo en grupo, ideal.
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