‘Sanidad andaluza: continúa el desmadre’, artículo de opinión de Antonio Rodríguez Carrión

Centro de Salud de Ubrique.

Centro de Salud de Ubrique.

OPINIÓN
Antonio Rodríguez Carrión
Médico

Titulares de prensa:
23 de marzo de 2012: “Andalucía es la región en la que más médicos sufren agresiones”.
14 de marzo 2019: “Andalucía fue la comunidad que más agresiones a médicos registró en 2018”.
10 de diciembre de 2019: “Nueva agresión física a médicos de un centro de salud de Chiclana”.

Las demoras son los principales motivos por los que se solicita demanda de asistencia médica no demorable, y también son un magnífico caldo de cultivo para injustificables agresiones al personal sanitario. Es de todos sabido que en numerosos Centros de Salud es el personal no sanitario de Recepción (administrativo o celador) el que aplica su “ojo clínico” para evaluar la gravedad de los pacientes (actuación llamada “triaje”) y derivarlo a donde considere pertinente. El administrativo o celador pregunta al paciente «¿qué le pasa?”, a la vez que echa una ojeada a su aspecto. Basta con esta información para que muchos recepcionistas decidan si el paciente precisa una atención inmediata; o lo inserta como “bis” en la agenda de ese mismo día a la misma hora que otro paciente que tiene cita, o le da cita como “no demorable” al final de todas las citas programadas.  Kafkiano pero real como la vida misma.

Conocedor de la grave anomalía descrita y sus potenciales peligrosas consecuencias, el consejero de Salud y Familias tomó una medida “estrella” para encarrilar la situación anterior y anunció el pasado 29 de abril el inicio del “Triaje para identificar citas no demorables”, el cual se aplicaría de forma inmediata en 35 Centros de Salud para ser pilotado, y durante 2019 quedaría implantado en los demás Centros de Salud andaluces.

Pues bien, sin explicación alguna, el “Triaje para identificar citas no demorables” está sin implantar a falta de dos semanas para terminar 2019, y el personal no sanitario de Recepción de gran parte de los Centros de Salud andaluces asumen la grave responsabilidad de hacer un “sucedáneo de triaje” sin más capacitación que su “ojo clínico”.

Si en diez meses la Consejería de Salud y Familias no ha sido capaz de implantar una medida tan simple, sencilla y sin coste económico alguno como es un elemental triaje realizado por personal sanitario (enfermero o médico), ¿qué es capaz de hacer con la masificación, las demoras, la falta de personal, la desorganización, la opacidad informativa y  las agresiones que azotan a la Atención Primaria Andaluza desde hace décadas? Como se ve, CONTINÚA EL DESMADRE.

Ubrique a 21 de diciembre de 2019.