Drogas legales / drogas ilegales: artículo de opinión de Teodoro Leo Menor

Foto: OMS.

Foto: OMS.

OPINIÓN
Texto: Teodoro Leo Menor.

En el imaginario popular, al hablar de drogas, la gente siempre lo asocia con las drogas ilegales (heroína, cocaína, anfetaminas, cannabis, drogas sintéticas, etc). Existe un total desconocimiento de este gravísimo problema de salud pública global.
Pero las drogas nos han acompañado siempre, desde cientos de años atrás. Los romanos les daban vino a sus legiones cuando entraban en combate. En las «guerras del opio», en el siglo XIX, entre China e Inglaterra, los chinos se ponían «ciegos» de opio, facilitando los ataques ingleses, estrategia que copiaron los japoneses para invadir las costas chinas. La alta sociedad victoriana inglesa abusaba de la heroína, y nuestra burguesía de los «felices 20» del siglo XX no tenía pudor en llevar a punto su pastillero con la cocaína. En las dos guerras mundiales, el alto mando militar norteamericano envió al frente millones de pastillas de anfetaminas para «estimular» a sus soldados en los mataderos de las trincheras…
La realidad de las drogas, sin embargo, respecto del debate drogas legales/drogas ilegales, es muy distinto a la percepción doméstica. Expondré solo unos cuantos aspectos, pero hay muchos más que pueden romper ciertos estereotipos.


Según informes de la Organizacion mundial de la Salud (OMS):

MUERTES AL AÑO POR TODO TIPO DE DROGAS EN EL MUNDO:

1. TABACO: 7 millones de muertes al año (de ellos, 900.000 fumadores pasivos). El tabaco produce decenas de tipos de cáncer y graves enfermedades cardiovasculares, pulmonares y respiratorias. No existe un umbral «seguro para la salud». De 1 a 4 cigarrillos al día puede causar daños cardiovasculares.
2. ALCOHOL: 3 millones de muertes al año (el 28% por lesiones en accidentes de tráfico, autolesiones y homicidios). Existen 200 enfermedades asociadas al consumo abusivo de alcohol. 2.600 millones de personas consumen alcohol de forma más o menos abusiva. El 44% de los jóvenes europeos consume alcohol. 237 millones de hombres y 46 millones de mujeres sufren trastornos por el consumo de alcohol. Europa y EEUU encabezan el listado de enfermedades asociadas al alcohol.
3. DROGAS ILEGALES: En 2018 murieron 585.000 personas por consumo abusivo de drogas ilegales (heroína, cocaína, anfetaminas, drogas sintéticas, etc).

MUERTES POR DROGAS EN ESPAÑA:

1. TABACO: Según datos de 2018, se produjeron 50.000 muertes ese año: 137 al dia: 6 muertos cada hora.
2. ALCOHOL: En 2018 murieron 37.000 personas en España por consumo abusivo de alcohol: 100 personas al dia: 4 personas a la hora.
3. DROGAS ILEGALES: En 2014 murieron en España 455 personas por sobredosis de drogas ilegales. En 2018 murieron 62 personas en las cárceles españolas por sobredosis y en 2017 «solo» 28. La heroína produjo 20.000 muertes en España por sobredosis, el 90% en la que yo denomino «Década ominosa» 1985/1995, y 100.000 personas contrajeron por inyección el VIH, así como más de 100.000 contrajeron diferentes tipos de hepatitis. La heroína, principal causante de muertes por sobredosis, ha vuelto a repuntar en España, algo que debe preocupar. En 2014 el gasto público en España relacionado con las drogas (médico, sanitario, social, investigacion) fue del 0,03%. del PIB.

OTROS DATOS DE INTERÉS:
1. EL COSTO SANITARIO POR ABUSO DE TABACO: 1,4 billones dólares al año (400.000 millones en gastos médicos y 1 billón en costos indirectos). Dejar de fumar disminuye el riesgo de enfermedad vascular, pero el riesgo de padecer cáncer no disminuye ni siquiera 30 años después de dejar de fumar. El tabaco permanece «sine die» en el organismo.
2. INCAUTACIONES EN 2015: España es el primer país europeo en aprehensiones de resina de hachís y cocaina: 380.361 kilos de resina de hachis del total de 546.163 kilos en Europa. 21.621 kilos de cocaína del total de 70.017 en el conjunto de Europa.
3. NUEVAS DROGAS: En 2016 se detectaron 66 nuevas sustancias psicoactivas en Europa, donde están catalogadas nada menos que 620 drogas.
4. DROGAS LETALES: Los opioides más letales son los actuales sintéticos, más que la propia heroína y morfina. Las organizaciones transnacionales se frotan las manos: estas drogas se pueden ocultar mejor y se pueden hacer millones de dosis en un simple laboratorio. 24.000 millones de € genera este negocio ilegal.
5. SOBREDOSIS: PRINCIPAL CAUSA DE MUERTE POR DROGAS ILEGALES: Heroína, fentanilos y el tramadol (ambos opioides analgésicos más potentes que la morfina) son los principales causantes de muertes por sobredosis.
6. LEGALIZACION DE DROGAS, ¿LA SOLUCIÓN?: En los países donde se ha legalizado el consumo de marihuana y demás cannabicos, ha aumentado el consumo de drogas de forma notable. En los 9 Estados de EEUU donde está legalizado, el consumo ha aumentado un 60% en solo 10 años, por lo tanto el gasto público sanitario se ha disparado. La legalización no ha solucionado nada, salvo la creación de nuevos adictos y gasto público.

LA RESPUESTA PENAL: Cuando en la «Década ominosa» 1985/1995, murieron cientos de jóvenes enganchados a la heroína, los cuales tenían que robar y hurtar (e incluso asesinar, hechos que viví personalmente) para costear su consumo, no tenían miedo a la respuesta policial y judicial: eran unos enfermos. No fue, por tanto, el sistema de justicia penal ni el penitenciario el que acabó con la heroína. Fue la propia sociedad la que, ante el temor de la muerte, el SIDA y la hepatitis, dijo: ¡Basta, hasta aquí hemos llegado! Y el sistema se autorreguló, como ha ocurrido a lo largo de la historia.
La respuesta penal, a mi entender, ha fracasado. El 80% de los procedimientos penales, al menos, por tráfico de drogas, se inician por pequeñas transacciones, la mayoría de ellas por «posesión» de drogas, donde policía judicial y jueces tienen que afinar para determinar que una droga en posesión de una persona está o no «preordenada» al tráfico. Pequeños traficantes/consumidores, el consumo compartido, la llamada «cantidad insignificante», el consumo «compasivo», la cantidad adulterada, los útiles asociados al menudeo, etc, etc, constituyen un universo de factores que a la justicia trae de cabeza, a lo que hay que unir la contradictoria jurisprudencia del Tribunal Supremo y la no menos contradictoria doctrina.
El tipo básico del delito de tráfico de drogas, el art. 368 del C. Penal, de dudosa constitucionalidad, en absoluto ha solventado este escabroso problema en los niveles inferiores de la cadena de la droga. Mientras tanto, las grandes organizaciones y grupos criminales nacionales y transnacionales mueven miles de millones de euros con astronómicas ganancias a través de los mecanismos de blanqueo, con una respuesta penal que las agravantes específicas del delito de tráfico de drogas (notoria importancia, jefes de organización o cantidades muy importantes de droga incautada, entre otras), no ha conseguido solucionar, ni siquiera mínimamente, el problema.
Nuestras cárceles están llenas de pequeños traficantes y traficantes/consumidores o tangenciales vendedores de droga. Mientras tanto, a pesar de la tremenda eficacia de la Guardia Civil, Policía Nacional y la Justicia Penal, que no paran, respectivamente, de desarticular organizaciones y grupos criminales y aprehender la droga y dictar sentencias, el negocio de la droga sigue viento en popa generando billonarios beneficios: a cada organización caída le espera el relevo un minuto después de entrar sus miembros en la cárcel. Ni la Policía Judicial ni los Jueces y Fiscales tienen como misión solventar los conflictos sociales. Solo les compete descubrir el delito y asegurar y descubrir al delincuente con las herramientas legales que el legislador les entrega. Es el gobierno de la nación el que diseña y ejecuta la política criminal en cada momento histórico y al que le corresponde solucionar los conflictos sociales ajenos, por tanto, al Derecho Penal.

En fin, un tema apasionante todo lo relacionado con las drogas (legales e ilegales) que no se puede abordar en unas pocas líneas. Como hemos visto anteriormente, las drogas «legales» (el tabaco y el alcohol) producen más muertes, más violencia, conflictos sociales, gasto público y enfermedades graves que la mayoría de las drogas ilegales. Al menos uno de los estereotipos de este apasionante asunto ha caído de su pedestal.

Espero haber ayudado un poco a la comprensión de este grave problema.

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