Cuando Ubrique renovó el nombre de sus calles y plazas en el siglo XIX

Sello de la Alcaldía de Ubrique de 1887.

Sello de la Alcaldía constitucional de Ubrique de 1887 (Archivo Histórico Municipal de Ubrique).

Texto: Fernando Sígler Silvera

En 2017 se cumple el 130 aniversario de la gran actualización del nomenclátor de Ubrique del siglo xix. Fue en 1887 cuando se renovó la denominación del callejero, con la incorporación de nuevos nombres de vías urbanas, la mayoría de los cuales se ha mantenido hasta hoy. Con esta iniciativa, el Ayuntamiento, cuya alcaldía ocupaba a comienzos de aquel año Basilio Aragón Gómez, cumplía una orden emanada del Gobierno de la nación, de signo liberal, presidido por Práxedes Mateo Sagasta, en el periodo de la Regencia. La revisión la aprobó la corporación municipal en diciembre de 1887, cuando la presidía Manuel Carrasco Lozano.
Esta renovación del nomenclátor obedeció al hecho de que el Consejo de Ministros había exigido a todas las poblaciones la revisión de la rotulación de sus calles y plazas, así como de la numeración de sus casas y edificios, de manera que se subsanaran las confusiones que se daban y se permitiera identificar adecuadamente todos los elementos de la organización del urbanismo de los núcleos habitados. El Ayuntamiento de Ubrique constató que la clasificación de sus inmuebles era incompleta y daba lugar a equívocos. Para solventar «tan lamentable falta» y «teniendo en cuenta el creciente desarrollo que de día en día» iba «adquiriendo la población», el municipio encargó con urgencia a la llamada Comisión de Policía Urbana y Rural que examinara los antecedentes de operaciones similares que se hubieran verificado en épocas anteriores e hiciese un minucioso reconocimiento de la localidad y su término para conocer el verdadero estado de la rotulación y numeración de sus calles y plazas. Este artículo se desarrolla en un nuevo número cero de El Periódico de Ubrique (PDF, 23 MB)