El arquitecto ubriqueño Julio Barreno, con un proyecto de Algodonales, en tres exposiciones internacionales, en Milán, Londres y Washington

Julio Barreno.

Julio Barreno.

Texto: Calos Santos Valle

Julio Barreno, nacido en la localidad gaditana de Ubrique, doctor arquitecto por la Universidad de Sevilla, posee un amplio curriculum profesional basado en la calidad arquitectónica de sus propuestas y en su alto nivel creativo. Su experiencia está cargada de grandes logros, como pudieran ser su participación en la Bienal de Venecia del año 2000, en la selección de Jóvenes Arquitectos de España que realiza el Ministerio de la Vivienda en 2008 o la Bienal de Arquitectura y Urbanismo, o BEAU XI, de 2010, a lo que habría que sumar otros muchos premios y distinciones. El proyecto reciente, y construido en la localidad serrana de Algodonales, consigue ponerse en el mapa de la arquitectura internacional con su participación, casi simultánea, en tres exposiciones más allá de nuestras fronteras. La Triennale di Milano, la Hoxton Gallery de Londres y el Americna Institute of Architects en su sede de Washington DC exhiben este fantástico trabajo al que Julio llama “Arquitectura de papel de colores para los niños. Un fantástico mundo imaginado”.


Partiendo de las consideraciones de Gottfried Semper en la primera Exposición Mundial en el Crystal Palace de Londres, “Sempering” da título a una cuidada y elegante exposición al más puro estilo Italiano diseñada por los prestigiosos Luisa Collina y Cino Zucchi en una de las salas del MUDEC (Museo della Cultura) construido por David Chiperfield en la ciudad de Milán, y que se organiza como pieza importante de la mundialmente conocida Triennale de Milano. Esta exposición trata de recuperar una serie de operaciones que se derivan de los lenguajes arcaicos y de las artes industriales en un ejercicio de análisis de la naturaleza y la cultura técnica que experimentan nuevas formas de hacer que se consolidan en el tiempo. Es en este sentido en el que aparece el proyecto de Julio Barreno como partícipe constructor de determinados positivismos de los discursos, o lo que es lo mismo, que dan forma a discursos más allá de cualquier frontera. El catálogo de esta exposición deja espacio al proyecto de Julio Barreno que define como “finas hojas de acero pintadas con colores llamativos basadas en el concepto técnico del origami para generar un espacio cubierto en el patio de recreo de la escuela infantil Príncipe de Asturias de Algodonales”. En cierta forma, se trata de generar unos espacios para los niños a través de sus propias manualidades convertidas en técnicas arquitectónicas prácticas y también conceptuales.
El pasado 7 de abril también abrió sus puertas “Native Construct the Future”, una exposición organizada en la Hoxton Gallery de la londinense Old Street. Una exposición que trata de buscar y de descubrir nuevas formas conceptuales de mejorar las opciones de habitar de las personas. Daneal Bassiouni, Pras Kannan y Tiffany Philippou han dado forma a una interesante crítica a determinados inmovilismos conceptuales tratando de hacer mejor el futuro habitable, un territorio en el que Julio Barreno busca, como si de un explorador se tratara, o mejor investigador, aportar lo mejor para nuestro futuro inmediato a través de la herramienta de la arquitectura.
En Mayo, concretamente el 14 de ese mes, da comienzo la tercera, hasta el momento, de las exposiciones en las que Julio Barreno participa y que se denomina como “Hybrid Realities”. Se trata de una exposición organizada por el Technology Committee del American Institute of Architects de Estados Unidos en el District Architecture Center de Washington. En su selección aprecian el “alto nivel del pensamiento creativo” que le da luz, en palabras de Hiroshi Jacobs quien es chairman del comité técnico. No es posible estar más de acuerdo, sin capacidad creativa es imposible llegar al resultado al que llega Julio Barreno en el ejemplo de Algodonales; pero no se trata de una capacidad creativa que busca su propia forma al margen de los requerimientos, o como dice Julio, citando al escénico Eduardo De Filippo, “busca la vida y encontrarás la forma; busca la forma y encontrarás la muerte” es decir, es una forma que deriva de los requerimientos vitales.
El primer paso es, claro está, el de dar solución a las necesidades humanas, al margen de todo lo demás, un tema de bastante actualidad. Pero, una vez cubiertas estas, de forma instantánea aparecen otras próximas a la escenificación, o a la imaginación, más que a la mera funcionalidad. Podríamos decir que es el verdadero objetivo elegido voluntariamente, las personas no solo quieren o desean tener sus funciones cubiertas, a no ser que también consideremos funciones, como así lo hace Umberto Eco, aquellas otras menos fisiológicas y si más representativas.
¿Es posible poner a la Sierra de Cádiz en el mapa de la arquitectura internacional?
Julio Barreno da respuesta a esta pregunta con un proyecto de esos que no deja indiferente a nadie en su alejamiento de las incorrectas monotonías asumidas de forma resignada o de las disfuncionalidades inconscientes de lo supuestamente tradicional.