Empiel hace balance de la visita de la delegación de Ubrique a Bruselas en defensa del sector de la piel

José Pulido e Isabel Gómez, en el Parlamento europeo.

José Pulido e Isabel Gómez, en el Parlamento europeo.

La asociación de empresarios Empiel hizo balance de la visita de una delegación de Ubrique a Bruselas los días 29 y 30 de septiembre para la defensa del sector de la marroquinería. En un texto publicado en su web el 5 de octubre de 2015, Empiel expresó: “José Pulido y Juan Enrique Gutiérrez, presidente y secretario de Empiel, e Isabel Gómez, alcaldesa de Ubrique, han viajado a Bruselas para, en dos jornadas de trabajo, asistir a un encuentro con productores y organizaciones de más de 20 países en el Parlamento Europeo (en la que José Pulido intervino como ponente), complementado con una exposición de fotografías de productos (entre las que se incluyen los de la Piel de Ubrique), en el interior del edificio principal de la Comisión Europea; y sostener reuniones con eurodiputados españoles para avanzar en la ruta de la obtención de la futura indicación geográfica protegida para La Piel de Ubrique, en la que Empiel viene trabajando desde 2008 con el apoyo de la Junta de Andalucía”.

El texto de Empiel continúa: “En 2009 y 2013 dos importantes estudios técnicos encargados por la Unión Europea contemplaron a LA PIEL DE UBRIQUE como un ejemplo de certificación de origen, al lado de productos tan reconocidos como el cristal de Murano (Italia), el acero de Solingen (Alemania), la piedra de Borgoña (Francia), el tejido tweed (Gran Bretaña), el granate (República Checa), el bordado de Madeira (Portugal), los relojes (Suiza) o la porcelana (China).

En dichos estudios, destinados a analizar el marco legal existente para dichos productos en los 27 países de la UE, en el EEA y en Suiza, así como a evaluar las necesidades de los productores y el potencial impacto económico de la protección de productos no agroalimentarios con indicación geográfica en la UE, se ha contado con la colaboración de representantes de dichos productores, entre los que se encuentra EMPIEL, quien ha participado activamente en distintos trabajos técnicos analizando las ventajas de poder contar con una indicación geográfica protegida y haciendo hincapié en los perjuicios que una falta de legislación común comunitaria para este tipo de productos acarrea.

El objetivo marcado ha pasado por identificar las posibles opciones y el modo más adecuado para avanzar en la protección de las “Indicaciones Geográficas de productos no agroalimentarios”, a través de la creación de un sistema unitario de protección de dichos productos a nivel europeo, análogo al que existe ya para productos agroalimentarios.

EMPIEL cuenta con el apoyo de decidido del Ayuntamiento de Ubrique y la Delegación de la Junta de Andalucía en Bruselas (encabezada por su titular, Francisca Pleguezuelos) desde el principio, y este apoyo es y será decisivo para lograr dicho objetivo.

El Ayuntamiento de Ubrique, representado por su alcaldesa, ha asistido estos años junto con EMPIEL a las principales citas que han tenido lugar en Bruselas, para defender la idoneidad de un futuro sistema regulatorio europeo en esta materia, la última de la cuales, hasta el momento, es este Seminario Europeo, celebrado el 1 de octubre de 2015.

Esta cita ha servido para que los técnicos de la Unión Europea comprueben sobre el terreno los argumentos que los productores europeos de reconocido prestigio esgrimen a favor de este sistema de certificación, insistiendo, sobre todo, en tres puntos básicos:

1)    La importancia de estos productos reconocidos en sus zonas de influencia: empleos directos e indirectos que generan, empresas dedicadas al sector, su fuerte impacto en el PIB regional…

2)     Las ventajas de un sistema único de certificación europeo en vez de los sistemas sui generis que se establecen dentro de los países de la Unión, que, en unos casos, suponen algún grado de protección, y en otros no; además de los costes elevados que lastran su competitividad.

3)    Los peligros y obstáculos con los que se tienen que enfrentar los productores en defensa de sus marcas y productos: gastos de registro, oposición y trámites judiciales; falsificaciones, usos fraudulentos de la marca, etiquetas engañosas”.