‘El pícaro Nicolás’

Nicolás, en la recepción real.

Nicolás, en la recepción real.

LOS PARAÍSOS PERDIDOS
Casiano López Pacheco

Desconocía el genial pintor del aire Don Diego Velázquez -sevillano ilustre- que trescientos y pico años después de inmortalizar al enano Nicolasito Pertusato, dando una patadita al perro que sestea en su inmortal obra maestra “Las Meninas”, otro Nicolás, en este caso, Francisco, iba a derramar tanta tinta mediática sobre su corta carrera intentando trepar donde se cuece el poder y el boato, en la España del siglo XXI.


Un personaje de opereta, de corrala de vecinos, que todavía hoy es el centro de comidillas de medio país, por su acusada afición a ser retratado con la creme de la creme del laberinto político y empresarial español, incluido el nuevo monarca Felipe VI , al que llegó incluso a estrecharle la mano durante el besamanos posterior a su coronación.
Las coincidencias entre el enano de cara aniñada que pintó el sevillano- que vivió hasta los 70 años en una posición holgada y cómoda- y el Nicolás que satura los medios de comunicación de hoy en día, aparte de su cara de niño y de pisar con garbo, salones y moquetas, recepciones, banquetes y reuniones, no son muchas.
Son muy distintas las Cortes de Felipe IV y Felipe V a la de Felipe VI , que reina pero no gobierna una España plural preñada de pequeños reinos que claman cada uno por sus intereses olvidándose algunas veces de los que todos tenemos en común.
Una Celtíberia que se busca a sí misma y se debate entre el quiero y no puedo de poner orden en sus puñeteras cuentas para no caer en una tercera recesión económica, antes o después de las elecciones que se avecinan escalonadas. Un país donde un grupo asambleario como PODEMOS se reorganiza para poder entrar en la casta de los intocables que tanto critican. Donde un PSOE sin ideas anda a la deriva, salpicado por la corrupción que les afecta tanto a ellos como al PP. Donde un tal Rodrigo Rato va a ser cesado de su militancia por haber sucumbido al lado oscuro de su tarjeta Black, en caprichos y festejos nocturnos. Y donde el primero de la saga de los Pujol va a ser detenido o lo ha sido ya.
Igual que la desidia de Susana Díaz-la madre de dragones andaluza- que se identifica con el personaje increíble de «Daenerys Targaryen», de la serie Juego de Tronos, en algunos aspectos de su vidas paralelas, dixit la mandamás sevillana, salpicada por la dudosa gestión de sus predecesores en 30 años de monopolio socialista, incapaz de afrontar el cáncer que los devorará tarde o temprano, en el feudo andaluz.
Un escenario ideal para que eclosionara el joven Nicolás, urdiendo una gran mentira de prolongados lazos y variopintos intereses. Con 20 añitos, este perspicaz pícaro, emanado de los cachorros del PP ha logrado hacerse un hueco en las agendas de los poderosos que mercadean en el solar patrio de las Españas. Así, como el que no quiere la cosa, ha dejado un rastro incuestionable de innumerables fotos participando en múltiples eventos, en los que se ha colado, burlando el protocolo de Srta. Pepis por el que esta nación europea de larga historia, lo mismo gestiona la crisis del ébola matando a un perro inocente, que una rutinaria recepción en sedes fuertemente vigiladas.
Concluimos entonces que no hace falta una excesiva preparación para brillar en primera línea, codo con codo, pegado a los protagonistas de un país que pierde día a día la seriedad de la que no debió prescindir nunca si es que alguna vez la tuvimos.
Con Nicolás se gradúa un nuevo tipo de trincones cada vez más jóvenes y con más cara dura. Que adelanta varios lustros a los que con los mismos o menos méritos nos saquean a diario sin despeinarse. Todo un lujo a su alcance.