El año del cambio, por Casiano López

LOS PARAÍSOS PERDIDOS
Casiano López Pacheco

De alucine son los esperpentos que se montan los sres y sras diputados-as del Parlamento andaluz del Hospital de las Cinco Llagas. Principiando, como no ha de ser menos, por la Divina Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, a la que es difícil superar.
De sus rubicundos labios afloran frases y propuestas que en pleno siglo XXI nos embargan el espíritu, ya de por sí bastante alterado por el conflicto catalán, el problema ucraniano, la guerra soterrada de Irak, los asesinos dementes de IS, o el incierto -hasta hace unos días- resultado de la votación escocesa, o si prefieren, mejor, por cuestiones de orden doméstico, como las disparadas-disparatadas cifras del paro, la corrupción sistematizada, el pésimo panorama educativo y otras muchas barbaries hispano- celtibéricas- andaluzas.


Esta Presidenta-roja y decente- auto-etiquetada y pagada de sí misma- que nunca ha pasado el refrendo de las urnas, pues fue escogida por la fórmula del dedazo, es única, inimitable e inconfundible, en gestos, verborrea sutil y acciones mil.
Concentra la gran estratega toda su artillería sobre el PP y su líder Rajoy, despojado del adalid de la Justicia-el Sr. Ruíz Gallardón- recién dimitido por el proyecto de ley del aborto. Arremete sin pausa contra la derechona impía que gobierna este país en la vorágine de la crisis de marras, y sin embargo, padece de una profunda amnesia y apatía que le bloquea cualquier recuerdo que afecte a las corruptas formas con la que la Junta de Andalucía, sus presidentes y altos cargos, se han movido con lenidad en los últimos 30 años, sumergidos bajo las aguas fecales de un profundo fondo de réptiles.
Como digna heredera del régimen, no arremeterá contra las figuras de sus predecesores por nada del mundo. Incapacitada para ver la viga en su propio ojo es experta en vislumbrar la paja en el ojo ajeno. Ese “ observatorio “ de la transparencia que se han fijado crear es una artimaña dilatoria, una ingeniería vacua y huera que no se sostiene. Pompas en el aire que flotan hasta que estallan.
Y se desintegren sin dejar rastro. Pero tome nota la aludida, tal cual hacía el maestro Juncal. Le puede pasar a Susana cualquier día dentro de unos años. Por su incompetencia en atajar la corrupción heredada. Por no poner diques a la marea de inmundicia de tantas décadas de socialismo sin freno. Por no ser ni pura ni un poco roja, siquiera.
Algo similar al bisoño Secretario General del PSOE, buscando votos en cualquier caladero, atormentado bajo la alargada sombra de PODEMOS. El bipartidismo se resquebraja ante la impotencia de los dos colosos. Son gigantes con los pies de barro. Colosos vulnerables. Visibles y a tiro del enemigo. A la líder de la taifa andaluza ya no le vale lanzar balones fuera.
Fíjense en Pedro Pacheco. De todo a nada. De la gloria al infierno. Del poder omnímodo a la cárcel si nadie o nada lo evita. De cabeza y referente del andalucismo a solitario corredor de fondo. De rey de los titulares a proporcionar un titular regio y soberbio, que es una cuchillada letal a su persona y personaje, a ambos por igual.
Sin contar las sentencias que aguardan. Son, en definitiva, golpes ejemplares, medidas audaces, a derecha o izquierda, para políticos a los que la tentación les pudo más que mantenerse firmes y honorables. Lo mismo le pasa a un venerable anciano catalán, creo. El futurible Pablo Iglesia podría resumirlo así: casta de merde.