Las termas de Ocuri muestran el grado de romanización de la sociedad ocuritana en el siglo II de nuestra era

Termas de Ocuri.

Termas de Ocuri.

Texto: Luis Javier Guerrero Misa (arqueólogo)
Fuente: Yacimiento de Ocuri

La estructura constructiva más espectacular de todas las excavadas hasta ahora en la ciudad romana de “Ocvri” es, sin lugar a dudas, la denominada como “Las Termas”. Se trata de un conjunto de estructuras murarias, pavimentos, cisternas, conducciones, muros inconexos, etc…, que actualmente son de difícil interpretación por haber sido sobre-excavadas en los años setenta del siglo pasado, sin que podamos recurrir al registro de las mismas, por no estar publicadas. Es un edificio monumental, de más de 460 metros cuadrados en lo conservado hoy día, pero que pudo ser incluso más extenso.
Fueron descubiertas por Juan Vegazo en 1795, y conservan en la actualidad unas dimensiones de 23 metros de longitud por 19,40 metros de anchura, conformadas sobre un gran rectángulo que tiene en su lateral sureste un amplio ábside semicircular (exedra) de unos 11 metros de diámetro. Al edificio termal se entraría por una abertura (“fauces”) en la zona noroeste que desembocaría en un pasillo perimetral hacia la exedra por la derecha y, por otro, de frente, a un pasillo que iría a la zona de servicio donde pudo estar lo que Vegazo denomina como “fragua” y que nosotros, en principio, pensamos que pudo ser el “hipocaustum”. Finalmente aparece una pequeña estancia tubular que tuvo una bóveda de cañón de la que quedan sus arranques.


Tras ésta estancia abovedada, en su lateral oeste, existe una gran cisterna en forma de “L” con unas dimensiones de 6,75 metros de longitud por 4,60 metros de anchura en su lado mayor y 2,70 metros en el menor y una profundidad de 1,50 metros, por lo que estimamos que pudo embalsar hasta 36.700 litros de agua. Tiene doble recubrimiento de “opus signinum” (mortero impermeable). Siguiendo por este lateral nos encontramos con un pequeño cubículo semicircular y otras dos estancias pequeñas, una rectangular y otra casi piramidal. Asimismo, tras éstas se encuentran los restos de un depósito, que tuvo recubrimiento de “opus signinum” de color grisáceo, con unas dimensiones de 2 metros por 1,25 y del que parte un gran canal de desagüe, de 50 cms de anchura por casi 70 cms de profundidad, que atraviesa en diagonal toda la exedra y desemboca fuera del edificio, Este canal de desagüe (“specus”), de casi 20 metros de recorrido, está construido con bloques calizos de mediano tamaño con una argamasa muy compacta y estuvo recubierto por losas calizas irregulares, algunas de las cuales se encuentran aún “in situ”. Discurre la mayor parte de su recorrido bajo el “opus signinum” que hace las veces de pavimento de la exedra.
La exedra se erige en el lateral sur del edificio como un semicírculo impermeabilizado de unos 10 cms de grosor sobre una capa de “rudus” (pequeñas piedras calizas puestas de pico) de unos 20 cms. El pavimento de la exedra se encuentra situado, a su vez, a 1,20 metros de altura sobre el pavimento de un gran patio central de casi 100 metros cuadrados de área, que creemos que fue una “palestra”.
Ésta es un espacio abierto que ocupa la posición central del edificio y tiene un pavimento hecho con un mortero muy duro que está decorado con líneas simétricas paralelas entre sí que forman rectángulos a imitación de ladrillos. Al final de la palestra existe un receptáculo que conserva cierta envergadura aún (1,20 metros) que forma una cara poligonal hecha con mampuestos calizos cogidos con un mortero que sobresale de sus llagueados hasta 2 cms, como si se hubiera hecho para recibir placas de mármol y que conserva en el suelo la huella dejada por una estructura que tendría forma de octaedro con ejes de 2,70 por 2,70 metros. Esta estructura cuyas huellas tanto en pared como en el suelo sorprenden por su claridad pudo ser muy bien una bañera hecha con placas de mármol que hemos asimilado a un “labrum”.
En definitiva, nos encontramos ante un edificio de muy complicada interpretación, aunque seguimos apostando por su función termal. Hasta el momento, serían las únicas termas identificadas en la sierra de Cádiz, y nos demuestran el grado de romanización de la sociedad ocuritana en el siglo II de nuestra era.

Código QR
Por otra parte, Yacimiento de Ocvri informó: “Desde hace unos días en la puerta de acceso al yacimiento arqueológico de “Ocvri” se encuentra instalada una placa con un código QR (“Quick Response Code”, código de respuesta rápida) en el que a través de la aplicación correspondiente, los teléfonos móviles de última generación dan acceso a una pequeña información del monumento o hito en cuestión. Estas placas se están colocando en numerosos monumentos de toda la provincia gaditana gracias a una inciativa de la Diputación de Cádiz en colaboración con los Centros Guadalinfo denominada “Cádiz en QR”. La Diputación mantendrá una página web donde se irán actualizando tanto la información como las actividades que pudieran desarrollarse en cada monumento, museo, centro de interpretación, etc…adherido al proyecto. De momento, al estar aún el yacimiento cerrado, la información es muy básica. Podéis acceder a la página de Diputación directamente a través de este enlace: http://www.dipucadiz.es/provincia/cadizQR/
Aprovechamos para deciros que en la nueva cartelería que se va a instalar próximamente en todo el yacimiento, se colocarán estos códigos QR, que podrán servir como una “autoguía” para aquellas personas que tengan este tipo de teléfonos, hoy día tan difundidos. Iremos dando cumplida cuenta de cómo va este nuevo proyecto de puesta en valor que se nos ha concedido a “Oppidum, gestión cultural y arqueológica” desde el IEDT de la Diputación de Cádiz”.