‘Maquillando con Movex’, artículo de opinión de José Luis Molina Guerra

«Maquillando con Movex»
Texto: José Luis Molina Guerra

Según la Real Academia de la Lengua, “Maquillar” significa, entre otras acepciones, “Alterar algo para mejorar su apariencia”. Sin duda, “maquillar” es la palabra que mejor describe algunos comportamientos del Centro Tecnológico con sede en Ubrique.
No se trata de poner en tela de juicio la utilidad o inutilidad del centro en cuestión, lo único que se persigue con este escrito es hacer ver a los responsables de esta entidad que los petaqueros, las manos artesanas de las cuales se lucran directa o indirectamente, no son ciegos.
Recientemente se orquestó un teatro, una comedia para ellos, llena de purpurina, música y maquillaje. El caso es que lo que parecía una propuesta formal para que los marroquineros más experimentados y consumados del lugar se entrevistaran con el fin de obtener un cargo en una nueva empresa. Era una gran oportunidad, algunos de los marroquineros más duchos, auténticos maestros artesanos, con más de 30 años de experiencia a sus espaldas, vieron algo de luz al fondo de eso que llaman crisis.


El final de la “Gran Comedia”, cuando todo ese maquillaje y todos los adornos volaron con la cruel brisa de la verdad, nos dejó ver la auténtica orquesta del teatro: las entrevistas, una farsa, todo había sido una burla a la dignidad de muchos trabajadores. Los puestos que se ofrecían estaban adjudicados antes de hacer ninguna entrevista. Nadie les obligó a ofrecer puestos de trabajo públicamente, sin embargo, ellos decidieron montar toda esta “tragicomedia” para maquillar la selección a dedo de los de siempre, acariciando el trato de favor y la vanidad de aparentar lo que algún día quisieron ser, a costa de los sentimientos, la dignidad y el orgullo de aquellos que hoy por hoy son los que mantienen el pueblo a flote.

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