‘El Regeneracionismo, hoy igual que ayer’, por Teodoro Leo Menor

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Teodoro Leo Menor

Joaquín Costa (Galería de Retratos del Ateneo de Madrid).

Joaquín Costa (Galería de Retratos del Ateneo de Madrid).

La situación política, económica y social en España: Parece mentira con la que está cayendo y lo poquito que se habla de esta situación. Todo lo fiamos a esa nueva «inteligencia» que son los llamados tertualianos, fauna tremendamente ajena a la realidad que invade televisisones y emisoras de radio. Decía Joaquín Costa, uno de los más grandes intelectuales españoles, el más genuino representante del movimiento llamado «Regeneracionismo» (movimiento intelectual desarrollado en España a finales del XIX y primeros del XX, cuyos integrantes reflexionaron científicamente sobre las causas de la decadencia de España como nación y pretendieron acabar con el entramado corrupto de la España del siglo XIX), que «la revolución se hará desde arriba o no se podrá realizar». Suya es esta frase: «Renovación del liberalismo abstracto y legalista sustituyéndolo por un liberalismo orgánico, ético y sustantivo que reprima con mano de hierro y sin tregua a caciques y oligarcas».

Costa estaba en contra del turnismo de partidos (Cánovas y Sagasta, ¿recuerdan?) y abogaba por regenerar la sociedad en su conjunto, empezando por los partidos políticos. Creo que hoy más que nunca, o más bien, hoy como en el periodo decimonónico, hace falta el Regeneracionismo de la sociedad española y sus instituciones. Las próximas elecciones generales serán probablemente determinantes para encauzar o no nuestro futuro. Vemos que los partidos al margen de las dos grandes fuerzas (PSOE y PP) tienen su techo: Nace VOX con escasas posibilidades; UPyD puede ser que no pase del 10% y todo gira en torno a la figura de su emblemática líder; IU jamás podrá desbancar al PSOE y sus subidas son, y lo han sido históricamente, coyunturales; Ciudadanos tiene su techo definido (tal vez unido a UPyD el futuro sería más halagüeño para ambas formaciones). ¿Entonces? Pues poner en marcha una auténtica política nacional regeneracionista. No creo, de ninguna manera, que Sánchez Gordillo, la retrógrada ultraizquierda y los grupos antisistema ni por supuesto la visionaria y fantasmal ultraderecha, puedan liderar, ni ahora ni en el futuro próximo, ninguna revolución desde abajo. Ante el más que posible descenso de las dos grandes fuerzas (PSOE y PP) -no tanto como pudiera parecer dado el ecenario que vivimos-, planteo 4 hipótesis:
a) PSOE más IU probablemente no lleguen a la mayoría absoluta (no creo que UPyD entre en esa coalición con IU).
b) PP más UPyD y Ciudadanos probablemente no llegue a la mayoría absoluta.
c) Una gran coalición de partidos afines nucleados en torno a las dos grandes fuerzas (cuidado con la fórmula del pentapartito).
d) La cohabitación, como en Alemania, del partido conservador (PP) y la socialdemocracia (PSOE) (descarto que PSOE y PP se sigan sometiendo al chantaje de los grandes partidos nacionalistas supuestamente moderados).
A mi entender, una coalición de las dos grandes fuerzas sería la única (salvo que Miguel Leo me demuestre lo contrario) que podría: hacer naufragar el proceso soberanista, reformar la Constitución, establecer un Estado Federal simétrico señalando las singularidades de Cataluña y País Vasco, acabar contundentemente con la corrupción y el clientelismo y apuntalar la Monarquía. Por supuesto, regenerar la sociedad española empezando por lo más prioritario: los partidos políticos, los sindicatos y, también, las organizaciones empresariales.