‘Manifiesto 25 de noviembre de 2013: por una sociedad libre de violencia de género’, por la asamblea local de IU

Cartel contra la violencia de género.

Cartel contra la violencia de género.

La asamblea local de Izquierda Unida de Ubrique difundió el siguiente comunicado con motivo del Día contra la Violencia de Género, que se celebra el 25 de noviembre: «Un año más, este día se convierte en un día de denuncia de la violencia contra las mujeres, la violencia sexista y machista, que no tiene tregua. También tenemos que denunciar en este día la violencia institucional que se ejerce contra las mujeres a través de medidas que inciden directamente en sus vidas: la reforma regresiva de las normas laborales y de la ley del aborto.
A las que hay que unir otra forma de violencia psicológica y moral contra las mujeres que socava el camino de igualdad a la que esta sociedad no puede renunciar. Este protagonismo, lamentablemente, le está correspondiendo a la iglesia católica, que como otras religiones siguen discriminando a la mujer por el sólo hecho de ser mujer».

«Venimos asistiendo, en los últimos tiempos, a la creciente presión que está ejerciendo la Iglesia Española a través de la Conferencia Episcopal al Gobierno español, el cual esta siendo muy receptivo a estas propuestas que perjudican y recortan las conquistas, que con tanto trabajo, viene haciendo la lucha de la mujer.
Estas reformas son retrógradas e involucionistas y nos retrotraen a épocas pasadas donde el Estado y la Iglesia ejercían todo el poder sobre las personas.
Afortunadamente las personas hemos dejado de ser súbditos o lacayos y hemos recuperado el status de ciudadanos, como se declarara en la Constitución de la II República española.
Esta lacra social requiere medidas específicas y especiales que proporcionen a las mujeres elementos de prevención y protección reales, y a la sociedad conciencia y cultura políticas para rechazar todo tipo de violencia, y particularmente, la violencia sexista.
Elementos concretos y funcionales, en la sociedad, no faltan para que la violencia aflore y se manifieste con las consecuencias negativas que supone, indistintamente de la gravedad con que se produzca.
Pero si algún antídoto o remedio hay para minorar y hacer, finalmente, desaparecer esta enfermedad que a todos nos debe afectar, sin duda se llama Educación. Es, sin duda alguna, la Educación el vehículo desde donde se sientan las bases para hacer una sociedad tolerante, solidaria e igualitaria. Una Educación Pública, para todas y todos, de calidad, sin adoctrinamiento religioso y sin discriminación por sexo. Que el objetivo de compromiso social de todos los poderes: gubernamental, institucional y ciudadano sea el de la consecución de estabilidad a través del progreso y conquista del Estado de Igualdad, único garante que nos proporcionará mayores cotas de bienestar y felicidad. Que es lo que en el fondo aspiramos las personas».