‘La tiranía invisible’, por Casiano López

LOS PARAÍSOS PERDIDOS
Casiano López Pacheco

A priori cuesta aceptarlo pero queda PP para rato, afirma un grupito de sabios, incluso con un inexpresivo Rajoy a los mandos, y sin valorar en lo justo el resquemor del antaño e idolatrado Aznar, príncipe consorte de la reina de las basuras de la capital del reino, siempre altivo y descontento por la marcha de los asuntos que trajinan sus pupilos y herederos, aunque distante y comedido con la corrupción que les carcome y que sin duda, prescribirá sin consecuencias letales, a las rampantes gaviotas azules no les quita el sueño la probable perdida de la mayoría absoluta que los sustenta ahora, porque creen que aunque disminuya su ración de la tarta, podrán gobernar 4 años más con el apoyo de cualquier formación medianamente moderada que sepa vender su apoyo en el momento preciso.

Y la culpa, si la hay, la tendrá el PSOE, que acaba de refundirse, ¿ o confundirse ? , tras su última Conferencia Política. En ella han pospuesto dos temas vitales para sus aspiraciones: no posicionarse respecto al candente asunto del secesionismo catalán y su relación con el PSC, y por otro lado, la postergación de la elección de un nuevo líder, con primarias o sin ellas, que pueda asumir creíblemente la renovación de un partido que se ha quedado sin proyectos reseñables y sin fuelle. O sin ideas.

Aparte de algunas menudencias para encandilar al electorado, lo único en que se han puesto de acuerdo para evitar una guerra interna y otra muestra de división, es dejar que Rubalcaba siga al frente de la marca PSOE. Entretanto pueden esperar que les alcance un soplo de inspiración, que el PP sea sacudido por un tifón del tamaño del que ha devastado Filipinas- ¿ por qué a los pobres les suceden tamañas infamias y tantas calamidades con frecuente regularidad ? – o que sean capaces de articular una coalición de izquierdas, – un frente radical y progre- para desalojar, como ocurrió en Andalucía al legítimo ganador de las elecciones la última vez.

O esperar un milagro. Un milagro que nos saque de la desazón que nos va matando lentamente. Que nos libere de la decepción cotidiana de no ver salida, del infortunio y la maldad que se han hecho vecinos nuestros. Un milagro para que no nos contaminen los dictados de los tiranos invisibles que dominan el mundo cm a cm. O aterrizando con algo más cercano: un milagro que ponga tierra de por medio de la tela de araña de los sindicatos de clase, como UGT, que en tiempos de crisis mantiene dos empresas con 13,2 millones de euros de beneficio, y que se lleva un 19% de cada acción que realiza. Que nos libre del deseo de IU- versión valderiana y andaluza- de irrumpir en el mercado financiero creando un nuevo banco. Qué placer indescriptible les proporciona a la izquierda de los obreros y descamisados sacarse bancos de la chistera para poder meter mano y servir a sus intereses partidistas.

Dios nos aleje de todo mal y de la tentación de perpetrar semejantes y alocadas empresas y algunas que otras rocambolescas que se le pasan por sus cabezas humeantes. No bastarían todos los Quijotes del mundo para desfacer loss miles de entuertos diarios en la que nos meten sin consultar los que deciden quién come o no en esta fiesta, que ya de tan menguada parece triste.