‘Joaquín Domínguez, primer premio del concurso al aire libre de Benaocaz’, por Casiano López Pacheco

Cuadro de Joaquín Domínguez.

Cuadro de Joaquín Domínguez.

CUADERNO DE APUNTES
Casiano López Pacheco

Ahora que los Pintores de Ubrique vuelven a estar en boca de la gente, a raíz del polémico artículo publicado hace unos días por el Diario de Cádiz, y difundido por las redes sociales, firmado por Bernardo Palomo, con motivo de la excelente muestra que se expone en la capital gaditana, a manos de este colectivo relevante que va mostrando de Sala en Sala de la geografía andaluza y española su talento innato, resulta conveniente destacar el buen quehacer pictórico de los Pintores ubriqueños en general, estén incluidos en este colectivo emergente o vayan por libre como se da el caso también, aunque dicho critico afirme o sugiera , sibilinamente lo contrario al destacar ausencias importantes en el mismo. Y digo esto, porque los hechos son tozudos y los últimos concursos celebrados en diferentes y distantes lugares de Andalucía o de otras regiones, viene a certificar el buen momento de la pintura ubriqueña, en el que varios de los artistas ausentes de este grupo y de otros, que sí forman parte de él, sigan cosechando triunfos por donde quiera que van.

Pero hoy quiero centrarme particularmente sobre uno de los pintores quizás más personales, en cuento a su indiscutible calidad como persona y como pintor, inseparables ambas facetas la una de la otra, y que desdeñado en muchos concursos injustamente- por el puro azar o la mala fortuna- se ha alzado el pasado fin de semana con el Primer Premio del Concurso al Aire Libre de la localidad hermana de Benaocaz (Cádiz).
Hablamos, claro está, de Joaquín Domínguez Ordoñez. No es Joaquín un artista que persiga la fama y los oropeles. Más bien, a lo largo de su ya fecunda vida, pese a su juventud, por productiva y original, ha dejado bien claro que sus objetivos son distintos. Primeramente el acto de pintar para sí, y después todo lo que venga , por ese orden.
Dueño de un estilo muy particular, la pintura de Joaquín es perfectamente distinguible del resto porque lleva implícito su sello personal. El de un artista vivaz, colorista y atrevido, que busca abrirse un camino que se aparte un poco de los establecido y marque diferencias con los demás, en un mundo caníbal en el que no pocos se contagian inconscientemente o por voluntad propia, de las formas, técnicas y maneras de otros a los que un determinado estilo le está dando frutos.
No es esta la cuestión final de nuestro artista. Así, que siendo fiel a lo suyo, Joaquín ha visto recompensado su esfuerzo, tras un período de sequía de reconocimientos, al alzarse con este 1 Premio, con su interpretación de una hermosa vista del pueblo serrano. Entre las cerca de 30 obras presentadas al Certamen y superando un calor agobiante que no hacía fácil trabajar en dichas condiciones exteriores, la buena factura de su obra inconfundible le ha hecho merecedor de este galardón, que esperemos, no sea el último. Flanqueado por Lobato Hoyos y Rafael Domínguez, 2 y 3 premio respectivamente, el resultado no ha podido ser mejor para los ubriqueños.
Felicidades a él, por la parte que le toca, a los demás y a todos-as cuántos son capaces de enfrentarse a un lienzo en blanco como un desafío diario sin más afán que el de expresarse, superarse y aprender cada día las maravillas de este oficio, independiente de la lotería de los concursos, del éxito relativo o importante de las exposiciones , colectivas o individuales, y de las críticas, ya sean alabanzas o dicterios.
En fin, felicidades a Ubrique por ser la madre de todos, y a los maestros, pasados o presentes, que nos inculcaron desde pequeños el amor sin igual por este arte que ya lo decía el genial Leonardo, es “una cosa mental”. ¿Alguien lo duda?