‘Puntos de vista’, por José Luis López Núñez

Artículo de opinión
José Luis López Núñez

Lo peor de la discapacidad es tener que demostrar siempre que no eres tonto y hacerte el tonto para demostrar que no lo eres.
Son muchos los años que me rondan y siempre teniendo que soportar el modo en que la sociedad trata y nos distingue a las personas que sufren y sufrimos algún defecto físico o intelectual. Es difícil catalogar a las personas con estos problemas, pero la verdad es que el modo elegido no fue nunca para mí el más adecuado, pues resulta muy humillante definir como minusválido a las personas a las que un defecto las distingue de las demás.

Eso es simplemente discriminar y colocar una etiqueta a quienes no lo desean. Verbo transitivo: DISTINGUIR, DIFERENCIAR, EXCLUIR, SEPARAR. Lo mismo puede aplicarse a motivos de raza, nacionalidad, política, religión o minusvalía. Nadie de la Academia de la Lengua ni del Ministerio de Cultura o Educación, intentaron otra forma de expresión para no herir sensibilidades de los que sufren.
Luchar contracorriente parece no servir de nada. Es como desafiar a la sociedad a la que no le importa seguir catalogándonos como minusválidos a alguien que no es apto. Entonces cómo las llamamos, ¿ por qué hay que definirlas de alguna forma? Por qué no incluirlos con el resto de los llamados “ normales” como así los llamamos en vez de establecer diferencias inútiles.
Lo suyo es la EQUIVALENCIA. Lo justo, lo idóneo. Discapacidad es un término menos ofensivo, pero al fin y a la postre, discriminatorio. Se trataría en el fondo de tener buena voluntad. ¿ Se llama minusválido a alguien operado de algo que no se vea, que permanece oculto?. No solo lo visible es lo evidente.
Esto son los escalones que nos pone la vida, esas dificultades no buscadas pero muy sentidas y que nos hacen diferentes sin querer. Don Fulano de Tal- minusválido- y te corre un escalofrío por la espina que te hace sentir mal. Es notorio que no me gusta esta definición. No me gusta que te estén evaluando constantemente porque en apariencia la gente opina que siempre es acertado y menos, en estas cuestiones.
Los políticos, la Academia y todo tipo de gente influyente tienen en sus manos poder amortiguar o eliminar este problema que a tantos afecta y que parece no importar a nadie. Pero, bueno, a mí si me importa. Yo nunca he querido ir de minusválido por la vida.
Parece que después de sufrir estas indeseadas limitaciones, también hay que expiarlas. Hablar de los demás sin distinciones sería un sueño. Sería fabricar ese sueño en pos de la alegría de los que sufren y que ya tienen bastante con sus problemas habituales. Sería estupendo no tener que definir a los demás, avanzar todos juntos, todos iguales por la misma senda.
FULANITO DE TAL, MINUSVÁLIDO……
NO. FULANITO DE TAL SE LLAMA……