Exposición fotográfica ‘Somos los nuevos andaluces’, en el Museo de la Piel del 18 de abril al 2 de mayo

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

Del 18 de abril al 2 de mayo de 2012 está abierta en el Museo de la Piel, sito en el antiguo Convento de Capuchinos, la exposición fotográfica titulada Somos los nuevos andaluces, que organiza la Fundación Márgenes y Vínculos, y se compone de fotografías de José Luis Roca. El horario de apertura es el habitual del Museo.  Esta muestra «pretende mostrar a la sociedad la realidad de los hijos de inmigrantes». Se trata de «una mirada que nos acerca a la vida cotidiana de estos niños y jóvenes, y a los factores de riesgo y desprotección que puedan afectarles, así como las dificultades socioculturales en las que se ven inmersos», según informó el Ayuntamiento.

«Esta muestra surge a partir de un estudio realizado por la Fundación Márgenes y Vínculos en 2007 cuyo título fue Factores de vulnerabilidad en hijos e hijas de inmigrantes que viven en Andalucía. Para este estudio se realizaron entrevistas a hijos e hijas de inmigrantes, a sus familias, a educadores, trabajadores sociales y otros profesionales en la comarca del Campo de Gibraltar, Almería, Sevilla, Huelva y Málaga. Durante la ejecución de este trabajo se hicieron más de 400 fotografías, a partir de las cuales se efectuó una selección en los que aparecen también textos, sacados de las entrevistas realizadas y que acompañan las fotos.
Las fotografías tomadas en diferentes puntos de Andalucía a niños y niñas hijos de inmigrantes y a sus padres y madres, en sus lugares de residencia, estudio, juegos o vida social han sido realizadas por José Luis Roca, fotógrafo de prensa nacido en San Roque, premio Ortega y Gasset de Periodismo en 1999. En Andalucía, estos jóvenes superan los 90.000, de ellos algunos han sufrido la experiencia de la inmigración en sí mismos y en otros casos han nacido en el país de acogida o cuando emigraron eran tan pequeños que no han vivido directamente esta experiencia, aunque sí indirectamente. En ambos casos se muestran abiertos a ser parte de la sociedad andaluza y reclaman ser aceptados como tales. A algunos, los que han nacido o crecido en el país de acogida, los seguimos llamando inmigrantes, aunque legalmente no lo sean, siendo el origen de los padres lo que marca esta designación, al mismo tiempo que los distingue de los autóctonos como diferentes. Ellos se sienten incómodos con esta etiqueta ya que sus preocupaciones son diferentes, están relacionadas con la herencia cultural y con la identidad, dos cuestiones que, les plantean dudas, reflexiones y hasta un punto de conflicto. En las imágenes y en los textos se muestran experiencias de rechazo, de dolor, de soledad, pero también de reivindicación de su lugar y del deseo de ser tratados como iguales, pero sin perder los rasgos de su cultura, en definitiva reclaman que los veamos como lo que son, parte de los nuevos andaluces».